La duración promedio de una sesión oscila entre 45 y 60 minutos, dependiendo estrictamente del estado del caballo y de las técnicas aplicadas (manuales o tecnológicas). En fases agudas de una lesión, las sesiones pueden programarse con una frecuencia de 1 o 2 veces por semana. Para caballos de alta competencia en fase de mantenimiento o prevención, se recomienda una valoración periódica cada 3 o 4 semanas para optimizar su rendimiento.
